La delgada y preciosa atmósfera de la Tierra, vista desde la Estación Espacial Internacional. Diciembre 2009

The Earth's thin precious atmosphere, seen from the International Space Station.


La travesía espiritual es desaprender
el miedo y los prejuicios
y la aceptación del amor en nuestros corazones.
El amor es la realidad esencial
y nuestro propósito en la tierra.
Tener plena consciencia de ello,
experimentar el amor en nosotros y los demás,
es el significado de la vida.
El significado no reside en las cosas.
El significado reside en nosotros.

Marianne Williamson






25 diciembre 2009

CONSUMISMO Y DEPREDACIÓN



Separados por 20 años y un mes, ambos acontecimientos, la caída del Muro de Berlín y la Cumbre de Copenhague, están unidos casi como causa y efecto. El 9 de noviembre de 1989 se procedió a derrumbar el Muro de Berlín.

Escrito por Monseñor Jorge Eduardo Lozano

Y, ante los ojos de un mundo necesitado de algo que todavía no ponía en palabras, aquel suceso tuvo consecuencias contrastantes. Se empezaba a poner fin a décadas de libertades avasalladas, persecuciones, cárcel y hasta muerte para quien pensara diferente. La caída del Muro era signo de la caída de la experiencia marxista. Su fracaso.

Pronto se comenzaron a reconstruir nacionalidades, familias, pueblos. Algunos pudieron simplemente cruzar una calle y así recomponer sus lazos afectivos. Surgieron también expectativas de cambios en la humanidad. Aunque por poco tiempo, emergieron sueños de paz universal, fin del hambre y la pobreza: un mundo para todos, una sola familia humana. Al fin nacieron las palabras para deseos tanto tiempo acallados.

La caída del Muro también significó un golpe duro para las utopías y para las ideologías, al abrir paso al pragmatismo político y económico. Y también la debilidad y la inconsistencia de los regímenes marxistas fueron leídas por algunos como un triunfo del capitalismo.

Los hechos se encargaron de mostrar que muy pronto quedarían atrás los ideales de paz, justicia y de una sola gran familia humana.

La aparición en el escenario mundial de la arrogancia del neoliberalismo con aires triunfadores, en lugar de hacer del mundo una aldea global, ha procurado construir un gran mercado. Mejor dicho una gran boutique en la que sólo puede pasearse y comprar una reducida porción de la humanidad. El resto de la gran familia se reparte entre ferias populares, mercados para pobres. En el peor de los casos, revuelve entre las sobras y los residuos. Los fuertes han acordado pasar de la ética del trabajo a la estética del consumo.

El papa Benedicto XVI lo expresaba así en su encíclica: "La riqueza mundial crece en términos absolutos, pero aumentan también las desigualdades. En los países ricos, nuevas categorías sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo el escándalo de las disparidades hirientes".

El modelo de vida no es "pienso, luego existo", sino "consumo, luego existo". Y surge el deseo desenfrenado de comprar-usar-tirar.

Más que libertad de comercio hubo y hay hegemonía de los mercados. Para afianzar esta dinámica, se instituyeron los tratados de "libre" comercio (TLC), que buscaron más bien proteger al mercado interno de los EE.UU. y garantizar las ventas de los productos elaborados por sus empresas y las de vecinos amigos.

Esta hegemonía de mentalidad mercantilista que promueve el hiperconsumo de algunos y el hambre de inmensas mayorías ¿cómo se sostiene? Por una cultura hedonista y egoísta. El clima narcisista imperante introduce la indolencia ante el sufrimiento de muchos, mientras que el imperio de la injusticia es sostenido con la prepotencia del dinero.

En estas dos décadas, se ha expandido también un relativismo escéptico -que deriva en ironía y en nihilismo- y tirano: despótico, sordo y ciego, pero no mudo. La falta de cohesión social nos lleva por el tobogán de la fragmentación, que alienta la disgregación y el individualismo, mientras que casi sin darnos cuenta nos encierra en la soledad.

Pues bien: la hegemonía del neoliberalismo, la sobreproducción de artículos innecesarios ha llevado al uso de fuentes de energía más allá de lo sostenible. Toda actividad humana requiere de energía para desarrollarla y ella se obtiene actualmente sobre la base del petróleo y el desmonte, lo que se traduce en emisiones de gases de efecto invernadero (CO2 principalmente), y éstos en calentamiento terrestre.

El consumo exacerbado, casi lujurioso, se ha impuesto como único camino para sostener el "desarrollo" de los países occidentales del Norte.

También aquí se percibe la brecha cada vez más profunda entre pueblos pobres y pueblos ricos. Queda esto graficado en los números de las Naciones Unidas: un 25% de la población mundial consume (devora) el 80% de los recursos naturales del planeta, muchos de los cuales son no-renovables. Pensemos en una humanidad que estuviera formada por mil habitantes, todos viviendo en un mismo barrio, tal cual lo grafica la imagen de la aldea global. Imaginemos ahora que hay mil platos de comida por día disponibles para la subsistencia de todos. ¿Cómo juzgaríamos si 250 habitantes se quedaran con 800 platos? ¿Cómo imaginamos que pueden sobrevivir los otros 750 habitantes con los 200 platos que quedan? ¿Cuánto pensamos que puede durar la paz en esa aldea?

Al estilo de vida de los 250 primeros es a lo que llamamos consumista y depredador. A la situación de los otros 750 la llamamos de varias maneras: algunos consumen medio plato, otros un cuarto y otros sólo migajas. ¿Vamos sin eufemismos? Pobreza, hambre, desnutrición, muerte. ¿No es esto, acaso, un muro de violencia?

El calentamiento terrestre es resultado de un modelo social, cultural y económico que ya no va más y estamos en el límite del agotamiento. Un científico lo expresaba con este ejemplo: el calentamiento de la tierra es como la fiebre del cuerpo, que nos advierte que una perturbación mayor del equilibrio interno está afectando la salud global; es decir, estamos enfermos.

La reciente crisis financiera y económica que provocó el derrumbe de los mercados internacionales, las empresas y los bancos no es un problema solamente de dinero. Es la crisis de un modelo sociocultural, económico, neoliberal y consumista que habrá que reemplazar por otro más racional, solidario y a medida humana, que incluya el cuidado de la creación entera.

Del 7 al 18 de diciembre en Copenhague se realizará la Cumbre del Clima. Es una conferencia mundial impulsada por Naciones Unidas. Allí se intentará firmar otro protocolo que reemplace al de Kyoto, que no llegó a ser suscripto por algunos países industrializados, supuestamente más desarrollados.

Esta cumbre constituye una nueva oportunidad para revertir o mitigar los efectos del cambio climático.

Los estudios científicos son indiscutibles. Hay que hacer algo para detener el proceso. Los efectos negativos del cambio climático son sufridos por los países más pobres del planeta, aunque su origen es el modelo productivo de los países más ricos. Revertir el cambio climático implica combatir la pobreza, y viceversa. El hombre y el ambiente inseparables son creación de Dios. El nos puso en el jardín para que lo cultivemos y lo cuidemos.

Decía Joseph Stiglitz en un reportaje: "Si tuviéramos mil planetas podríamos seguir con este modelo de producción en este plantea y ver si resulta. Si nos equivocamos, como cree el 99,9% de los científicos, podemos pasar al planeta de al lado y listo. Pero no tenemos esa elección".

Tras la caída del Muro, no todo ha sido beneficio para los países del Este y tampoco para los del Sur. Entramos en la dinámica producción-consumo occidental y se zanjó la herida mortal del calentamiento terrestre para el planeta y para su gente. Con dolor para muchos, otros muros y abismos se profundizaron como divisiones infranqueables. La frontera entre Estados Unidos y México, entre Israel y Palestina son ejemplos de que hoy los capitales y los intereses pueden circular sin fronteras, pero las personas, no. Pero es el muro de la arrogante ignorancia el peor de los ejemplos, que no deja ver la verdad de los hechos.


El autor es obispo de Gualeguaychú; miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Publicado en el Diario "La Nación" de Buenos Aires (9 de diciembre de 2009).


24 diciembre 2009

EL DEPREDADOR IGNORADO



Escrito por Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, dic (IPS/TerraViva) – El ganado bovino debería tener en el debate mundial la misma prioridad que las armas nucleares, las guerras y en especial que el cambio climático, por su incidencia, pero no está en la pauta, lamenta el activista brasileño João Meirelles Filho, autor de dos libros sobre la ocupación amazónica.

Esta actividad agropecuaria es en Brasil la mayor causa de emisiones de gases invernadero, al ser responsable de los cuatro quintos de la deforestación de la Amazonia y de tres cuartos de la quema de bosques y vegetación en todo el país, además de generar el grueso del gas metano en el proceso digestivo del vacuno.

No se puede creer en la promesa brasileña de reducir los gases contaminantes, porque se basa en contener la deforestación, sin tocar la verdadera causa que es la ganadería extensiva de vacunos, dijo Meirelles a IPS.

Sin afrontar esa cuestión, Brasil no lleva a la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 15) que se realiza en Copenhague ninguna política para el clima, sino sólo cifras y metas irreales, sentenció este experto, presidente del Instituto Peabirú y promotor del desarrollo sustentable y social de la Amazonia.

José Miguez, coordinador de la Comisión Interministerial de Cambio Climático, difiere radicalmente de esta posición. “La producción pecuaria no es la mayor responsable de la emisión de gases invernadero en Brasil”, sino que los son las “alteraciones en el uso de la tierra y los bosques”, que incluyen la deforestación, aseguró el funcionario a IPS.

Pero la diatriba de Meirelles, solitaria años atrás, fue confirmada ahora por 10 investigadores de varias universidades e institutos gubernamentales y una organización ambientalista de este país, quienes estimaron que por lo menos la mitad de los gases dañinos para el ambiente emitidos en Brasil de 2003 a 2008 esta asociada a la ganadería.

El estudio titulado “Estimación de emisiones recientes de gases del efecto invernadero por la pecuaria en Brasil”, que será presentado este sábado en Copenhague, advierte que hay una subestimación por parte de las autoridades y algunos expertos sobre cuáles son los responsables de la contaminación ambiental.

Es que en los papeles oficiales sólo se consideran tres fuentes contaminantes, como son la deforestación, la quema de bosques y pastizales y la fermentación entérica de los vacunos, omitiendo otros factores, como praderas degradadas, los alimentos de los animales, el transporte y la industrialización.

La Amazonia brasileña, que concentraba cerca de un millón de vacunos en 1970, hoy ya tiene 80 millones, con una “productividad” de sólo uno por hectárea, destacó Meirelles, para mostrar la correlación con el avance de la deforestación en las últimas décadas.

En todo el país hay casi 200 millones de vacunos, uno por cada brasileño, que ocupan un cuarto del territorio nacional y que suman tres veces el área sembrada.

Pero es no es solamente un problema amazónico ni siquiera brasileño, sino mundial. La Organizaciónla Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la ganadería ocupa 40 por ciento del área agrícola global, recordó Meirelles. de las Naciones Unidas parar

Los más de 1.200 millones de vacunos existentes en el mundo consumen más alimentos que los 6.800 millones de humanos, la mitad de los cuales no consume su carne. Un millón de personas no lo hace por razones religiosas y casi todas las demás por insuficiencia de ingresos para comprarla, acotó.

Es insustentable la tendencia creciente al consumo de carne bovina que se registra especialmente en China, donde aún se limita a seis kilogramos anuales por persona, lejos de los 36 kilogramos que muestra Brasil y más de 60 en Argentina, explicó Meirelles.

Además de ineficiente productor de proteína, exigiendo ocho kilogramos de forraje por cada uno de carne, el vacuno es un depredador ambiental y social. En Brasil, el mismo gremio de grandes agricultores y ganaderos calcula que hay 70 millones de hectáreas de pastizales degradados.

La expansión de la ganadería extensiva de vacuno constituye, de hecho, el único ciclo económico de Brasil, la forma principal de ocupación de todo el territorio nacional, según Meirelles, dejando a un lado los del oro, del azúcar o del café de los que hablan los historiadores, porque fueron locales y limitados.

El ganado fue el instrumento histórico de ocupación de la Mata Atlántica, la extensa área boscosa cercana al litoral este de Brasil que ya perdió 93 por ciento de sus florestas originales, y de otros ecosistemas, como el Cerrado, la sabana central del país cuya mitad ya fue deforestada. Esa depredación se repite en la Amazonia, advirtió Meirelles.

A la deforestación y degradación de las tierras se suma la erosión, la sedimentación de los ríos y otros daños.

Los tres millones de vacunos que pastan en la inmensa y húmeda isla de Marajó, en la desembocadura del río Amazonas, “alteran los llanos, abren riachuelos y cambian el régimen hídrico”, según el activista. Máxime si se tiene en cuenta que una buena cantidad de ellos son búfalos, los mas terribles destructores de la naturaleza.

Además, el avance del ganado vacuno tiene costos sociales absurdos, fomentando los más numerosos casos de trabajo esclavo moderno y los cruentos conflictos por la tierra, al ser usado por empresarios y potentados para asegurar la posesión ilegal de grandes latifundios con mínimo empleo.

No es, por otra parte, una actividad rentable, observó Meirelles.

En su opinión, habrá que reducir drásticamente el ganado vacuno en Brasil y en el mundo, generando conciencia para un menor consumo de su carne. Ese proceso cultural exige un tiempo de que la humanidad no dispone para mitigar el cambio climático, reconoció. Por ende, acciones y liderazgo gubernamentales se hacen urgentes para impulsar soluciones.

Brasil, al asumir el compromiso de reducir en 80 por ciento la deforestación amazónica para 2020, debería poner a la ganadería bovina en la pauta de negociaciones climáticas y promover políticas que eviten esa catástrofe visible, pero escamoteada por “alguna ceguera inexplicable”, concluyó Meirelles.


23 diciembre 2009

América Latina ante los efectos irreversibles de un planeta más caliente




Primer Informe Regional sobre Cambio Climático

(pinchar arriba para acceder al PDF)

NUEVA CULTURA PLANETARIA

HORNO SOLAR

ECOALDEAS
ALTERNATIVAS URBANAS Y RURALES
para el Siglo XXI
El Nacimiento de una Nueva Cultura Planetaria de Paz



Por Alberto Ruz Buenfil-(Subcoyote Alberto)
CaravanaArcoiris por la Paz
Email: info@lacaravana.org
subcoyotealberto@yahoo.com

Web: www.lacaravana.org
Guápulo, Quito, Ecuador
Miraflores, Lima, Perú
2001-2003
Revisado en Mexico, 2005

URBANISMO UNITARIO: DISEÑO DE ASENTAMIENTOS A ESCALA HUMANA

Como en un holograma en el que los sistemas subatómicos girando entorno a un núcleo, obedecen a estructuras organizativas similares a las del sistema solar, y este a su vez gira con su masa de estrellas y lunas, la Vía Láctea, en algún rincón de uno de los brazos galácticos, alrededor de un núcleo cósmico, que los sabios astrónomos Mayas llamaron Hunab Kuh, el “Corazón del Cielo”, las estructuras humanas al organizarse en sociedades, obedecen también a un sistema de ordenación copiado de las estructuras atómicas y celestiales.

Como las moléculas y los sistemas galácticos, las comunidades, aldeas, barrios, pueblos, ciudades o megalópolis que no tomen en cuenta las leyes que gobiernan y sostienen la estructura de la que dependen, acabaran autodestruyéndose y desintegrándose, como lo hacen desde las mas pequeñas hasta las mas grandes formas de existencia en el Universo. No en vano los sabios de todos los tiempos nos han dejado como herencia el conocimiento de que “como arriba, abajo...”

Para construir, reconstruir o regenerar un sistema de convivencia o un tejido social, son imprescindibles ciertos criterios que permiten que todos los aspectos de la vida de un individuo, desde su nacimiento hasta su muerte, forman parte de una cadena, cuyos eslabones tienen que estar unidos entre sí, manteniendo una coherencia que permita a cada ser el sentirse y ser parte del mundo en que vive. La desarticulación o sentido de separatividad, provoca lo que una célula cancerosa produce en el tejido orgánico, ya que esta lo que en realidad hace es actuar contra el organismo que la sustenta, para acabar destruyéndolo.

De la misma manera que una célula cancerosa al multiplicarse echa a andar un proceso de expansión, contagio y eventualmente de autodestrucción, el sistema inmunológico de todo organismo vivo, molecular, vegetal, animal, humano, social, planetario o galáctico, por su mismo instinto de sobrevivencia reproduce las células bióticas que aceleradamente se aprestan para combatir el foco infeccioso y que buscan restaurar la salud del organismo del que forman parte.

Así como las células blancas o leucocitos se multiplican para defender al organismo humano del ataque de un cuerpo viral o de un ejército bacteriológico, cancerígeno o infeccioso, la sociedad humana genera un ejercito de células blancas, células sociales bióticas cuya función es, por un lado asegurar su propia sobrevivencia y por el otro contribuir a la regeneración del tejido social contaminado, que a su vez sustenta al organismo humano en su conjunto.

Las organizaciones civiles, Ong’s, fundaciones, asociaciones sin ánimo de lucro, y las redes de personas que buscan desde mediados del siglo pasado en la escala de sus posibilidades de contribuir a crear una sociedad sustentable, permanente, ecológica, pacífica y en armonía con su entorno, son el equivalente social de esas células bióticas.

El conjunto de este tipo de células sociales están creando, sobre todo desde finales del siglo recién terminado, un tejido informal, orgánico, de proyectos ecológicos, que más y más tienden a crear una estructura, o más bien una multiplicidad de estructuras sustentables entre las cuales podemos mencionar, las casas ecológicas y eco-granjas, los eco-barrios, las eco-aldeas, las Ciudades Verdes, y un nuevo proyecto de reordenación ambiental y social integral que fue bautizado desde principio de los años setenta como BIORREGIONALISMO.

Estos aun noveles conceptos y centros de experimentación se encuentran en este principio del siglo XXI en una fase de fortalecimiento, multiplicación y sobre todo vinculación en el ámbito local y planetario, para enfrentar una infección global, en gran parte provocada por nosotros mismos, que esta poniendo en peligro nuestra misma sobrevivencia como especie, que en última instancia es tan prescindible para la vida de nuestro planeta como cualquier otra.

El problema se agrava por el hecho de que nuestra inconsciencia colectiva también esta provocando serios cambios climáticos, desertificación de los suelos, envenenamiento de los mantos acuíferos, destrucción de la biosfera, y la extinción acelerada de numerosas especies y culturas que han convivido por milenios, y de las que depende la sobrevivencia de este ser vivo en el que habitamos y del que formamos parte, que los pueblos antiguos respetaban, cuidaban y adoraban y que hoy llamamos la Tierra, Gaia o la Pachamama.

Para poder fortalecer las células de un nuevo tejido social, es imprescindible como mencionamos antes, tomar en cuenta todos las fases de la vida de un ser humano, desde la concepción hasta la muerte, y replantearnos un cambio de raíz de la manera como vivimos cada una de las etapas intermedias.


REHABITAR NUESTRO PLANETA CON UNA CONSCIENCIA ECOLOGICA


A partir de la segunda mitad del Siglo XX, y como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y del inicio de la llamada Guerra Fría, surge en la humanidad la necesidad creciente de un organismo mundial para regular los conflictos entre naciones y bloques de poder continentales, que se plasma con la creación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el año de 1949.

Con este primer paso, se hace evidente de que el concepto del visionario comunicador norteamericano Marshal McLuhan de que ¨ La Tierra es una aldea global ¨ había dejado de ser una previsión meramente futurista, para convertirse en una realidad irrefutable. Los limites geopolíticos que hasta entonces marcaban zonas de división y de aislamiento entre naciones, están dejando de cumplir con esa función histórica, ya que los logros y los problemas de nuestro planeta han dejado de ser la fuente de orgullo o de preocupación exclusiva de un solo pueblo, para convertirse en los logros o problemas de toda la humanidad.

Nace así la primera generación de seres humanos con una conciencia global, y paulatinamente, con el transcurso de las últimas cinco décadas, el nacimiento de una Nueva Cultura Planetaria de Paz, impulsado por una cadena de avances tecnológicos cada vez mas acelerados y sofisticados, sobre todo en los campos del transporte y de la comunicación.

Nuestro planeta se ha transformado en menos de cincuenta años, en una intrincada red de vías terrestres, marítimas, aéreas y cada vez mas, de vías cibernético-satelitales, que sumadas a las vías de correos, telegráficas, radiotelefónicas, televisivas, electrónicas y de Internet, han establecido un circuito de comunicación y de intercambio de información inmediata y simultanea, entre prácticamente todos los habitantes de la Tierra.

Es incuestionable que las ventajas que dicho proceso nos han traído son incalculables, pero es de vital importancia comprender y hacernos conscientes también, de que el concepto de globalización trae consigo sin embargo enormes retos que de no ser superados, ponen y pondrán cada vez mas en peligro el futuro de nuestra especie.

Nuestras ciudades, y sobre todo las grandes capitales del mundo, se han convertido en descomunales ollas de presión, que ningún gobierno, por mejores intenciones que tenga, es ni será capaz de controlar en las próximas décadas de este siglo XXI. El crecimiento exponencial de la población mundial, como todos sabemos, esta provocando un crecimiento exponencial y completamente desordenado de los centros urbanos, que como verdaderos cánceres en expansión, están contribuyendo a la destrucción acelerada de todos los organismos que los sustentan.

Como expusimos anteriormente, de la misma manera que una célula cancerosa al reproducirse y crecer comienza a infectar y destruir los órganos en los que se desarrolla, y con ello termina matando el cuerpo en el que habita y del cual depende, las grandes ciudades hoy en día están consumiendo y destruyendo a una velocidad cada vez mayor todos los recursos naturales a su alrededor, teniendo que recurrir cada vez mas a mayores y mayores cantidades de insumos para tratar de satisfacer las necesidades de una población que crece cada día de una manera incontrolable.

Si no aprendemos de las lecciones del pasado y no reaccionamos ante las serias señales de alerta que cada día se hacen más evidentes en todo el planeta, llegará el momento que la inconsciencia colectiva de nuestra especie no podrá evitar que las tendencias autodestructivas del modelo dominante de desarrollo que sustenta el paradigma actual lleven a un fin dramático a nuestra civilización global.

Si tales previsiones parecen como catastrofistas para algunos, basta que recordemos cual fue el destino de culturas grandiosas que apenas ayer alcanzaron niveles enormes de progreso, que crearon como los Mayas, los Incas, los Aztecas, los Griegos, los Romanos, la misma España, los Hindúes y los Chinos o más recientemente los Tibetanos, ciudades maravillosas en donde se desarrollaron arquitecturas, ciencias, formas de gobierno, centros educativos, comerciales, artísticos y religiosos, logros materiales y espirituales que aun hoy en día nos siguen asombrando.

La pregunta sin embargo, cuando nos damos cuenta que de ese pasado glorioso tan solo quedan hoy vestigios y ruinas arqueológicas, es: ¿Por cuáles razones desconocidas dichas civilizaciones acabaron convertidas en el espacio de tan solo unas pocas décadas, en montones de escombros semi cubiertos por las selvas, el polvo y el olvido?

¿Cuántas de esas ciudades habrán desaparecido como consecuencia de interminables y sangrientas guerras civiles.? ¿Cuántas por efecto las fuerzas destructivas o purificadoras de la Naturaleza? y ¿cuántas por la falta de previsión de sus habitantes y sus gobiernos, que al dejarlas crecer sin control ni planeación, acabaron depredando todos los elementos que las sustentaban.?

Grandes capitales de imperios, -de los que orgullosamente sus gobernantes se ufanaban de que el sol no se ponía, -que se quedaron sin bosques por la tala indiscriminada; sin ríos por la contaminación y el uso abusivo de agua para el riego; sin animales por la cacería sin respeto a los ciclos de vedas; sin tierras cultivables por la sobre-explotación, los monocultivos y las prácticas no regeneradoras de los suelos.

No es muy difícil imaginar que con la escasez, consecuencia de la imprevisión, habrán proliferado los problemas sociales, la violencia, el hacinamiento, el hambre, el fundamentalismo, la intolerancia y las guerras; se habrán acentuado hasta grados insoportables las distinciones sociales, y las ciudades habrán acabado siendo destruidas, quemadas o abandonadas por sus mismos habitantes desesperados, o por la codicia de sus propios vecinos.

Afortunadamente, no toda la humanidad padece de este estado de amnesia colectiva, y no es por ello casual que también, a partir de los años cincuenta, pequeños grupos de seres humanos comenzaron a tratar de buscar algunas soluciones a los crecientes problemas, algunos alejándose voluntariamente de las grandes ciudades para construir sus propias aldeas rurales, otros tratando de transformar las condiciones de sus hábitats en el seno de las mismas, pero en todos los casos, tratando de encontrar una visión integradora, para crear un nuevo tipo de asentamiento a escala humana.

DE LAS COMUNIDADES INTENCIONALES A LAS ECOALDEAS: Evolución y formación de la Red Global de Ecoaldeas

A través de los 1960´s, y hasta inicios de este nuevo milenio, han ido proliferando más y más una gran variedad de nuevos asentamientos, en los cuales todos los aspectos humanos, la habitación, la producción, el consumo, la organización del trabajo, el descanso, la vida social, el gobierno, la educación y la espiritualidad buscan integrarse de una manera más armoniosa y menos dañina para con el mundo natural y el entorno.

Las fuentes de inspiración vienen de diversas tradiciones de pensamiento y de experimentación como el socialismo utópico y libertario del siglo XlX que dio origen a múltiples tipos de comunidades igualitarias en distintos lugares del mundo y las comunidades religiosas de distintas culturas, como los ashrams en la India, los monasterios tibetanos o cristianos, los calpullis entre los aztecas, los ayllus andinos y docenas de asentamientos fundados en Norteamérica desde el siglo XVlll por grupos disidentes espirituales protestantes, luteranos, shakers, amishes, que en algunos casos persisten hasta nuestros días.

También es importante recuperar como antecedentes los ejemplos de los países comunistas del siglo pasado, que tanto en la Unión Soviética, como en China y Cuba entre otros, fueron creados con bastante éxito en muchos casos, al menos desde el punto de vista económico. Distintos modelos de granjas colectivas, koljos, sovjos y comunas rurales, como opciones, tanto productivas como sociales de agrupación humana, han también logrado sobrevivir a todos los enormes cambios producidos por sus posteriores desarrollos históricos.

Dentro de esas mismas corrientes, al crearse el estado de Israel en 1949, una gran cantidad de grupos sionistas, religiosos, socialistas y comunistas judíos, desplazados de Europa debido a las persecuciones nazis, comienzan a crear un nuevo tipo de asentamientos a lo largo y ancho del territorio, tanto para sustentar la independencia del nuevo estado, como por motivaciones espirituales e ideológicas, buscando crear un nuevo tipo de sociedad más sana y sustentable.

Nacen así los kibbutz y los moshavs, comunidades agrícolas de intención, que con el paso de las décadas se van transformando en verdaderos semilleros de experimentación social y económica, que no solo logran el milagro de convertir parte del desierto en verdaderos oasis de producción agropecuaria, sino que además aportan a la vida cultural de Israel, a algunos de sus científicos, líderes políticos, artistas, intelectuales, deportistas y militares más brillantes. En la actualidad, cerca de medio millar de estos establecimientos, que han además ampliado su radio de acción a la producción industrial y turística, continúan siendo algunos de los bastiones que mayormente contribuyen al sostenimiento de la economía del país.

Todos estos modelos ofrecen además apoyo a que el desarrollo humano se realice de una manera saludable, sustentable y sostenible, permitiéndonos pensar en la posibilidad de que los mismos puedan continuar indefinidamente en el futuro. Muchos de estos pequeños centros de experimentación social han logrado no tan solo sobrevivir los difíciles años de prueba, sino que a últimas fechas, -con la crisis de la mayor parte de los megaproyectos, -han comenzado a ser internacionalmente reconocidos como modelos viables de crecimiento humano.

En efecto, las llamadas Comunidades Alternativas o Comunas integrales, Centros de Experimentación vivencial, laboratorios de utopía, kibbutzes y moshavs, granjas colectivas, ashrams y comunidades intencionales, sobre todo las fundadas a partir de los años sesentas y setentas, hoy en día son considerados, aun por los gobiernos de algunos países, como un terreno muy fértil de experimentación y como centros de entrenamiento donde sus integrantes no tienen temor de poner a prueba nuevas ideas, formas de vida, técnicas y tecnologías que eventualmente podrán ser integradas al resto de la sociedad.

Ejemplos de esto los podemos encontrar en la Federación de Comunidades Intencionales (Fellowship for Intentional Communities o FIC), originada por una Red de grupos inspirados por la filosofía conductista de B.F Skinner con su revista llamada precisamente COMMUNITIES, que desde finales de los años sesenta comenzó a publicar materiales relacionados a los procesos de formación y crecimiento de una comunidad de intención, es decir, creada no por destinos del azar o una misma identidad étnica o cultural, sino por una visión colectiva que permite la cohesión conciente de sus integrantes.

La FIC cuenta en nuestros días con un Directorio Internacional de Comunidades Intencionales que enlista a más de 500 experimentos sociales comunitarios tan solo en los Estados Unidos y más de 100 en otras partes del mundo, y que convoca periódicamente a encuentros nacionales e internacionales de representantes de esta RED para compartir y fortalecer sus distintas experiencias.

Otra Red de proyectos alternativos nació a principios de los 1970’s, simultáneamente en los alrededores de San Francisco, California y en los llamados Montes Ozarks en el centro de los Estados Unidos, que se agrupó bajo el nombre de Congreso Biorregional de Norteamérica (NABC) y que mantiene en contacto a centenares de individuos, organizaciones e instituciones comprometidas con la construcción de un modelo de crecimiento armónico y sustentable a nivel local y planetario.

La palabra “ Biorregión” sirve para definir un área geográfica por sus límites naturales y no por las fronteras políticas y artificiales creadas por el ser humano. Una biorregión se distingue tanto por su fauna, flora, clima, cuencas de sus ríos, sus costas, montañas y su tipo de suelo particular, como por las culturas humanas que habitaron en ella desde hace siglos o milenios, hasta los asentamientos más recientes que se ubican dentro de sus límites naturales.

El biorregionalismo como movimiento de recuperación de la conciencia de rehabitar, ser partes y ser responsables del sitio donde vivimos, durante los últimos treinta años ha ido creciendo a través de toda Norteamérica, incluyendo Canadá y México, y cuenta con una red cada vez más amplia de grupos, revistas, proyectos, directorios y movimientos afines en Europa, Nueva Zelanda y Australia.

En el año de 1996, tuvo lugar el Primer Encuentro Biorregional de las Américas, en el campamento de Metztitla, Tepoztlán, México, que reunió a cerca de 1200 biorregionalistas no solo de Norte, Centro y Sudamérica, sino a docenas de representantes de similares redes de Europa, Israel y Australia. Con el propósito de extender esta red al sur del continente, la Caravana Arcoiris por la Paz, fundada en México en 1996, ha realizado en su recorrido por Suramérica un primer encuentro biorregional en la Gran Sabana, Venezuela, en el invierno de 1998, otro en el sudoeste Antioqueño, Colombia a finales de 1999 y un tercero en el poblado de Paute, Cuenca, en Ecuador en el verano 2001. Mas recientemente, la Caravana ha realizado un Consejo de Visiones para la accion Biorregional en el valle de Urubamba, Peru, en septiembre del 2003 y un Consejo de Accion Biorregional en Santiago de Chile, en diciembre del 2004.

Igualmente tenemos el caso de la llamada Nación del Arcoiris, movimiento social comunitario nacido a principios de la década de los setenta, heredero de la generación y filosofía hippie de los años sesentas y que a mas de treinta años de su fundación en los Estados Unidos, se ha extendido hoy en día a Canadá, México, Brasil, Guatemala, Costa Rica, Bolivia, Chile, Argentina; a todos los países de Europa incluyendo Rusia y la mayor parte de los países de Europa Oriental, a Israel en el Medio Oriente, Sudáfrica, la India, Turquía, Nueva Zelanda y Australia.

Cada una de las redes de la Nación del Arcoiris es autónoma de las demás, y cuenta con sus propias revistas, servicios de comunicación por Internet, sus directorios de Comunidades Arcoíricas y sus encuentros locales, nacionales, continentales e internacionales, en algunos de los cuales, cada año, se reúnen mas de 25,000 personas para celebrar, en un campamento ecológico en el corazón de la Naturaleza, la viabilidad y continuidad de su visión y de su proyecto.

Mas recientemente, Thomas Bertschi, un artista visionario de nacionalidad suiza, con el apoyo de un grupo de entusiastas colaboradores y después de diez años de investigación, logró publicar en 1999 el Primer Catálogo del Arcoíris (Der Erste Regenbogen Katalog), una bellísima recopilación en lengua alemana, a todo color, que reúne información actual de centenares de experiencias arcoíricas en los cinco continentes, y datos biográficos de los principales artífices de este movimiento de renovación de la conciencia planetaria

En Latinoamérica, uno de los grupos que ha sido pionero en la búsqueda de nuevos modelos sociales alternativos es la Comunidad del Sur, fundada en Uruguay en 1965, que continúa existiendo hasta nuestros días y forma parte de una recientemente creada Red de Comunidades Intencionales uruguayas llamada ¨7 GENERACIONES¨, cuyo objetivo es precisamente el de dejar un mundo mejor a las generaciones venideras y que recoge experiencias tanto en medios rurales como semi-urbanos y urbanos, que tienden todas a encontrar formas de vida que sirvan de transición hacia un gran cambio social donde la sustentabilidad sea uno de los aspectos primordiales del nuevo paradigma. Esta Red forma parte de la Red Americana de Ecoaldeas (ENA) de las cual trataremos un poco más adelante.

En Brasil, el movimiento de comunidades intencionales tiene sus orígenes a mediados de los setenta, cuando se creó la red ABRASCA (Asociación Brasileira de Comunidades Alternativas) y se comenzaron a realizar en distintos estados cariocas los Encuentros Nacionales de Comunidades Alternativas (ENCA´s). En dichos encuentros, organizados siempre por algunas de las comunidades de esa red, los participantes conviven por una semana en un campamento ecológico en medio de la Naturaleza, dedicándose a debatir y aprender de temas como agricultura ecológica, sustentabilidad, educación integral, terapias alternativas, salud a través de la alimentación, energía solar, tecnologías limpias y mejoras al medio ambiente.

Otro caso de gran interés para este creciente movimiento de conciencia ecológica en Sudamérica tuvo lugar en una pequeña ciudad llamada Bahía de Caraquez, no lejos de Quito, Ecuador. En el año de 1998, como consecuencia de una serie de catástrofes naturales, lluvias torrenciales a causa del efecto del Niño, avalanchas, deslaves y temblores, Bahía fue decretada zona total de desastre.

Con el apoyo de varias fundaciones pertenecientes a la red Biorregional de las Américas, y en especial de la Planet Drum Foundation de San Francisco, el Centro de Educación Ambiental Eco-Bahía inició sus trabajos de reforestación, y reconstrucción con tal éxito, que en el mes de febrero de 1999 convocó y llevó a cabo un Eco-Encuentro internacional, que concluyo con la creación histórica de la primera eco-municipalidad y la primera Ciudad Verde del sur del continente. El mismo título ya se le está aplicando a los poblados de Cotacachi, también en Ecuador y Curitiba en el Brasil

Cerca de 6,000 representantes de muchas de estas nuevas comunidades y proyectos de todas las distintas redes del mundo, tuvieron la oportunidad de encontrarse por primera vez y conocer sus mutuas propuestas en Brasil, en el año de 1992, cuando la Organización de Naciones Unidas (ONU), convocó a los lideres políticos de todo el mundo al Environmental Earth Summit, el famoso RIO 92´, en el que estos se comprometieron a organizar programas que llevarían a la humanidad hacia la sustentabilidad en el siglo XXI.

Si bien el encuentro de Río no fue muy conducente para llegar a un consenso entre los gobiernos en tópicos fundamentales para que las propuestas de la llamada AGENDA 21 pudieran implementarse, docenas de integrantes de los asentamientos a escala humana, que desde entonces comenzaron a ser conocidos como Ecoaldeas o Ecovillas decidieron continuar en contacto y comunicándose entre sí, para comenzar a crear algún tipo de red informal e internacional.

Más recientemente, la Red Global de Ecoaldeas recibió el reconocimiento ante la ONU como Consultante ante el Consejo Económico y Social (ECOSOC) y en UNITAR (Instituto de Entrenamiento e Investigación de la ONU), participando en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sustentable (también llamada RIO + 10) realizada en Johannesburgo, África del Sur en el año 2002.

En dicha reunión diez y ocho miembros de GEN montaron una exposición con libros, fotos, videos y talleres para los delegados y asistentes, en colaboración con la iniciativa Alianza EcoEarth, y participando en la asesoría del proyecto de Eco-Ciudad en Ivory Park creado con el auspicio de la Oficina Municipal de la Ciudad de Johannesburgo y la ONG sudafricana EcoCity Trust. Este modelo de vida ecoaldeana es un ejemplo de fusión de tecnologías vernáculas tradicionales e ideas y tecnologías suaves, no contaminantes, desarrolladas en los últimos años por el movimiento eco-comunitario en todo el mundo.

Por varias décadas, la mayor parte de estos tipos de nuevos asentamientos habían estado creciendo aislados los unos de los otros, enfrentando cada uno por si mismo los enormes retos de crear un modelo distinto en medio de una sociedad monocultural, cada vez más global, homogénea y totalizante. Sin embargo, en diferentes ocasiones, se llevaron a cabo intentos por lograr unificar o al menos crear una red mundial que facilitase el intercambio y el apoyo mutuo entre dichos proyectos, siendo la Fellowship for Intentional Communities (FIC) una de las más activas en tratar de lograrlo.

A resultas de esta y otras tentativas, un grupo de activistas de diferentes comunidades alternativas comenzó a reunirse a principios de la década de los noventa en Dinamarca con el propósito de hacer algo para acabar con el aislamiento entre biorregiones, naciones y continentes, con el apoyo de la fundación Gaia Trust y de la Asociación Danesa de Ecovillas que facilitaron los medios económicos y de comunicación para tejer una nueva red de proyectos que fue llamada la Red Global de Ecoaldeas, (Global Ecovillages Network o GEN)

En el año de 1995 GEN incluía ya a nueve comunidades-oficina: La Comunidad Findhorn en Escocia; The Farm en Tennessee, Estados Unidos; Lebensgarten en Alemania; Crystal Waters en Australia; Ecoville en San Petersburgo, Rusia; Gyürüfü en Hungría; el Proyecto Ladakh en India; el Instituto Manitou en Colorado, Estados Unidos y la Asociación de Ecoaldeas de Dinamarca, que fueron escogidas como integrantes de un grupo semilla, tanto por razones geográficas, como por la conciencia ecológica y espiritual de sus integrantes, por sus logros y por sus contactos con otras experiencias similares en la biorregión en que están ubicadas.

En Octubre de 1995, este grupo de comunidades colaboró en la coordinación de una conferencia internacional sobre ¨Ecoaldeas y Comunidades Sustentables¨ en Findhorn, que reunió a mas de 400 personas de cuarenta países, representando a centenares de proyectos alternativos en distintos grados de evolución y con distintas historias cada uno. A raíz de este histórico encuentro, y constatándose el enorme interés que el concepto despertaba, el movimiento mundial de Ecoaldeas comenzó a expandirse inmensamente.

Actualmente, existen tres Secretariados Internacionales de GEN: Uno para Oceanía, Asia y Sudáfrica con sede en Australia; otro para Europa y Medio Oriente con sus oficinas en Italia; uno para las Américas en los Estados Unidos (Red de Ecoaldeas de las Américas -ENA), un Subsecretariado para Oceanía, con sede en Sarvodaya en Sri Lanka, y una oficina con sede en Dinamarca que actúa hasta el momento como grupo de enlace con la Fundación Gaia Trust

En años más recientes nuevos proyectos eco-comunitarios biorregionales se han afiliado a GEN, como la Asociación Gaia de Argentina; la Ecoaldea Huehuecóyotl de México; el International Institute for Sustainable Future en Bombay, India; la Sirius Community en Massachusetts, la red de ecoaldeas del movimiento de paz Sarvodaya, inspirada por el modelo de Ghandi localizadas en Sri Lanka en el Sudeste Asiático, una oficina en Turquía en conjunto con el Movimiento Nacional de Kibutzes Verdes de Israel en el Medio Oriente que sumados a una gran cantidad de otros, se están integrando poco a poco la Red Global. Además de las reuniones de GEN anuales, las distintas redes continentales realizan también encuentros periódicos para tomar decisiones autónomas con respecto a las necesidades de las ecoaldeas ubicadas en cada biorregión

En su encuentro anual realizado en Ontario, Canadá, en el otoño de 1998, la Red de Ecoaldeas de las Américas (ENA) optó por crear ocho sectores regionales en el continente, correspondiendo uno para Mesoamérica, con un miembro de Huehuecóyotl actuando como su representante provisional; otro para el Caribe; uno para el Este y otro para el Oeste de los Estados Unidos; uno para el Norte de América del Sur, con sede en la Reserva Integral Sasardi, en el Uraba Antioqueño de Colombia; otro para el sur del continente con dos representantes localizados en Argentina y Uruguay, uno para el Brasil y el octavo para Canadá.

Durante la reunión de ENA que tuvo lugar en Colorado, en el otoño de 1999, por la primera vez las ocho regiones tuvieron la oportunidad de enviar a sus representantes, para crear un Consejo Coordinador de Ecoaldeas en las Américas, cuyo propósito es el de fortalecer, vincular entre sí y ampliar el movimiento a nivel continental, y asegurar un mejor entendimiento y cooperación Norte-Centro-Sur.

La siguiente reunión, en el año 2000, convocada por la Caravana Arcoiris por la Paz y la Red Colombiana de Ecoaldeas tuvo lugar por primera vez en América del Sur, en Colombia, teniendo como sede la Reserva Integral Sasardí, en el Chocó Colombiano. Este proyecto fue fundado a mediados de la década de los 1980´s y constituido como Fundación Darién en 1993 y como Ecoaldea desde 1999. En este país existen además otros proyectos históricos, entre los cuales él mas conocido y más antiguo es el de Gaviotas, situado en los Llanos Orientales, fundado en 1971 por Paolo Lugari y por un grupo de visionarios y técnicos colombianos.

En Venezuela, a partir del encuentro de ENA en Colombia, fue creada la Red Venezolana de Ecoaldeas, que agrupa a varios centros, grupos e individuos, capacitados por los integrantes de la Caravana Arcoiris por la Paz, y que a su vez, a través de cursos, conferencias, convivencias, encuentros y publicaciones, están realizando una labor importante de difusión de esta visión por todo el país.

Igualmente, en estos últimos años en el Caribe se han ido identificando proyectos locales para fortalecer las redes biorregionales alternativas y las futuras Redes de Ecoaldeas en Cuba, Puerto Rico, Jamaica y la república Dominicana.

En el mes de septiembre del 2003, la Caravana Arcoiris, con el auspicio de GEN y ENA, convoco y realizo dos encuentros a los que acudieron representantes de ambas redes internacionales, en el valle sagrado del Urubamba, Peru. Dicho evento se hizo en conjuncion con el Llamado del Condor, un Consejo de Visiones para la Accion biorregional, al que asistieron mas de 700 personas de 35 paises del mundo. Una ecoaldea temporal de paz fue creada para recibir y hospedar por una semana a los participantes, y de dicho evento surgieron, entre otras iniciativas de este genero, la Red Biorregional del Peru y la Red Arcoiris de Chile.

Un ano mas tarde, en diciembre del 2004, la Red Arcoiris Chilena, con el apoyo organizativo y logistico de la Caravana Arcoiris, realizo un primer Consejo de Accion Bioregional en una Aldea de Paz situada en el Apu Wechuraba, un parque metroplitano y centro ceremonial de las culturas originarias aymara, mapuche y rapa nui en el corazon de la ciudad de Santiago de Chile. Para tomar parte de las muchas actividades que tuvieron lugar a lo largo de nueve dias, en este Llamado del Arcoiris, desfilaron y participaron mas de 600 personas de distintas redes alternativas y movimientos sociales de Chile.

En el mes de septiembre del 2005, la red de Comunidades Alternativas de Brasil (ENCA), los representantes de ENA/Brasil, del Instituto de Permacultura del mismo pais, del Movimiento de Paz de 13 Lunas y de un amplio espectro de grupos provenientes de sus distintas biorregiones, con el apoyo de la Caravana Arcoiris, han convocado a otro encuentro internacional denominado El Chamado do BeijaFlor, que tendra lugar en una ecoaldea situada en la biorregion de Alto Paraiso.

El concepto de montar campamentos ecologicos temporales disenados como ecoaldeas ceremoniales de Paz, que la Caravana ha venido poniendo en practica a lo largo de sus viajes, esta siendo replicado en estos ultimos anos por distintas redes de cambio de las Americas.

Los organizadores de eventos como el Primer Foro Social Chileno, que tuvo lugar en noviembre del 2004 en Santiago de Chile, como contrapropuesta a la reunion de la APEC, y del Foro Social Mundial, realizado en enero del 2005 en Porto Alegre/Brasil han ofrecido recientemente espacios para materializar ese “otro mundo posible,” experiencias que estan contribuyendo de una manera didactica a la tarea colectiva de reconstruccion planetaria con la que una parte cada vez mayor de seres humanos estamos comprometidos.

CRITERIOS BÁSICOS PARA EL DISEÑO DE UN PROYECTO DE ASENTAMIENTO ECOLÓGICO Y SUSTENTABLE.

Los asentamientos de la mayor parte de la población en el mundo, tanto en zonas rurales como en las zonas urbanas, pueden clasificarse en: comunidades indígenas tradicionales, fincas o granjas aisladas de campesinos, veredas, aldeas, pueblos con sus barrios, ciudades de distintos tamaños y metrópolis o megalópolis.

Con excepción de un numero cada vez mas reducido de las primeras, esencialmente compuestos de una población que se dedica a la pesca, caza y en pequeña escala a la agricultura de subsistencia, y que conservan todavía una relación armónica y equilibrada entre sus habitantes nativos y su medio ambiente, y de las pequeñas comunidades agrícolas, veredas o aldeas que todavía no han sido demasiado contaminadas por la cultura dominante, la mayor parte de los pueblos, barrios y ciudades del mundo difícilmente podrían catalogarse como asentamientos humanos sustentables. A mayor densidad y tamaño, mayor grado de desorden, mayor consumo de recursos, mayores problemas sociales y ambientales y menor grado de conciencia ecológica de sus habitantes.

Tal aseveración puede fácilmente ser comprobada con una medición correcta de los niveles de contaminación y la calidad de los cuatro elementos componentes de toda forma de vida en nuestro planeta; el agua, el aire, los suelos y los tipos de energía utilizados en cada asentamiento humano.

No viene al caso en este estudio hacer hincapié en los datos y estadísticas que arrojan esas mediciones en la casi totalidad de las ciudades del mundo. Nuestro propósito es el de tratar de establecer cuales criterios podrían ser aplicados para planificar nuevos asentimientos ecológicos o cómo iniciar un proceso paulatino de recuperar y reordenar los existentes con el propósito de lograr su reconversión sustentable en un futuro que no puede ser muy lejano, tareas que pueden ser realizadas con la aplicación de un sistema de diseño arquitectónico integral que se denomina la PERMACULTURA .

La Permacultura es un concepto práctico, aplicable desde el diseño del jardín de un simple hogar hasta el de una finca integral, desde la creación de un poblado o una ciudad, hasta para promover la restauración de los ecosistemas de las regiones más remotas de la selva. Inspirada por las ideas y prácticas de Masanobu Fukuoka y de su libro “ La Revolución que inicia en una brizna de paja”, la Permacultura es definida y desarrollada posteriormente por Bill Mollison y David Holmgren en Tasmania, Australia, a mediados de los 1970’s.

El sistema de Permacultura nace originalmente como un modelo de agricultura sustentable, que con el paso de los años se ha convertido en una forma de organizar el conocimiento humano en un sistema de conexiones que integra las artes, la ciencia, la política, la antropología, la sociología y la sicología, para nutrir y diseñar ecosistemas productivos que tengan la estabilidad, diversidad y flexibilidad de los sistemas naturales.

La filosofía básica de la Permacultura es la de trabajar con la naturaleza y no contra ella, e implica la conciencia de que el ser humano no es superior al mundo natural sino una expresión mas de la vida, y que lo que le hacemos a las demás formas de vida nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Su meta es la de recrear modelos de asentamientos humanos que sean ecológicos, económicamente viables, que provean para la mayor parte de sus necesidades, que no exploten o contaminen su medio natural y que sean sustentables y sostenibles a largo plazo. De ahí su nombre perma-cultura, es decir una serie de métodos para crear ecosistemas que permiten la subsistencia de una cultura permanente.

La Permacultura se ha convertido en estos últimos veinte años en un movimiento internacional cada vez más extendido, con sus centros de entrenamiento, cursos y talleres, sus revistas, consultorías, literatura y asociaciones en los cinco continentes. Solamente en América Latina, existen Institutos de Permacultura en Argentina, Brasil, México, Uruguay, El Salvador, Chile, Cuba, Bolivia y Perú.

En 1996 fue creado en Bolivia en Instituto Latinoamericano de Permacultura, con la intención de agrupar todos los Institutos nacionales en una misma Red. En el mes de marzo del año 2000, la asociación Gaia de Argentina realizó el primer encuentro continental de instructores de permacultura en ese país, colaborando así en la difusión de una de las más importantes herramientas para crear una comunidad ecológica sustentable a largo plazo.

A continuación enumeraremos algunos criterios básicos para poder definir un asentamiento como ecológico, que sin ser necesariamente todos los existentes, nos pueden servir para darnos una orientación del grado de sustentabilidad del lugar en el que estamos o que queremos construir.

1- Construcciones ecológicas o aplicación del concepto de bio/arquitectura para todo tipo de habitaciones, familiares y de uso comunitario tanto desde el punto de vista de los materiales utilizados, como de su localización, orientación, ventilación, termicidad, uso de tecnologías domésticas apropiadas y equilibrio en cuanto a la densidad de población que las habiten o utilicen.

2- Uso de la Permacultura como la principal herramienta para el diseño de espacios, análisis y planeamiento del lugar, usos del terreno para optimizar su uso, observación de los patrones y ciclos de la naturaleza, áreas verdes protegidas y de reserva, áreas de alto y bajo impacto ambiental, planeación biorregional, corredores y senderos como partes integrales de un concepto de Urbanismo Ecológico Unitario. Mejoramiento de suelos, control de erosión y reforestación.

3- Abundancia de calles peatonales y ciclovías, y calles estrechas y cerradas para evitar la afluencia de vehículos motorizados. Parqueaderos colectivos que incluyan servicios de partes, de reparación y de abastecimiento de combustible para los vehículos. Fomentar la investigación, producción y uso de transportes colectivos y no contaminantes, control efectivo de emisiones vehiculares, industriales y de empresas de servicios para mantener la calidad del aire.

4- Sistemas energéticos renovables. Paneles y calefacción de agua solares, molinos de viento, plantas hidroeléctricas, geotérmicas, mecánicas, cuando es posible, y sobre todo conservación de energía. Reducción del uso de hidrocarburos y sustitución por combustibles más limpios como el gas natural, hidrógeno, alcohol, baterías solares y recargables, etc.

5- Tratamiento biológico de aguas grises y negras, reutilización de las mismas en jardines y huertos, acuacultura y plantas acuáticas comestibles. Paisajismo comestible y estético en las áreas comunes, drenajes naturales para aprovechar mejor el escurrimiento de las aguas de lluvia, cisternas y sistemas domésticos y colectivos de captación de las mismas, redes de distribución bien planeadas y mantenidas. Protección de manantiales, ríos, arroyos, costas y manto freático para evitar su contaminación. Substitución de sistemas de letrinas y fosas sépticas, por biodigestores, letrinas composteras o letrinas gato y otros sistemas alternativos. Uso de detergentes biodegradables y eliminación de fuentes de producción y uso de desechos químicos o radioactivos.

6- Centros de acopio y programas eficientes de sensibilización y educación de la población para lograr un sistema de reciclaje apropiado. Separación de metal, vidrio, papel, baterías, telas, plásticos y compostas y reaprovechamiento de dichos desechos en la fabricación de artesanías, nuevos productos, reparación de aparatos, tiendas de segunda mano, etc. Ley de las tres “R”: reducción, reciclaje y reuso.

7- Producción local de alimentos orgánicos, uso y recuperación de espacios comunales, corredores verdes, abonos orgánicos de las compostas para hortalizas, huertos familiares y comunales, viveros, panaderías, producción de conservas, apicultura, piscicultura, y cuando es posible, producción de leche, quesos, huevos y carne orgánica también. Protección de zonas de reserva de bosques primarios en las inmediaciones del asentamiento, regeneración y recuperación de zonas desertificadas. Restricción de producción y uso de substancias contaminantes en las zonas agrícolas: pesticidas, insecticidas, defoliantes, y regulación de plagas mediante métodos naturales para mantener la calidad de los suelos. Diseño de cortinas de viento y producción de árboles para leña y construcción.

8- Economías sustentables. Impulso a las microempresas y empresas familiares, tiendas cooperativas de bienes y servicios, artesanías, financiamiento de campañas comunitarias de reforestación y recuperación de ríos y barrancas, sistemas de cajas de ahorro comunitarias, mercados del trueque, talleres colectivos, centros de acopio y reciclaje de materiales de construcción. Implementación del sistema de LETS (sistema de trueque e intercambio local) que permite un comercio de bienes y servicios sin uso del dinero, por medio de un esquema de créditos y puntos en una base de datos computarizada. Impulso al diseño y utilización de tecnologías apropiadas y de bajo impacto ambiental.

9- Organización comunitaria y administrativa. El concepto de escala humana permite una participación de todos los miembros de una comunidad y su compromiso responsable como partes integrantes del proyecto de Ecoaldea, Ecobarrio o Ciudad Verde donde habitan. De esa manera, la comunidad se apropia del proceso de toma de decisión por métodos democráticos como el consenso, para planear la construcción de sus nuevos edificios, determinar sus políticas comunitarias, resolver sus conflictos y acordar sobre la prioridad de todo tipo de proyectos materiales para el beneficio común.

10- Educación integral con énfasis en implementar programas y estrategias que enseñen a niños, maestros y padres de familia igualmente a relacionarse de una manera armónica y respetuosa consigo mismos, unos con los otros y con el medio ambiente. Implementación de formas educativas alternativas, casas-hogar y hogares comunitarios para madres que trabajan; talleres, escuelas de oficios, telesecundarias y centros de formación de adolescentes; recuperar los sistemas tradicionales de enseñanza entre aprendices y maestros, capacitación extramuros, becas e intercambios, centros de documentación, bibliotecas, videotecas.

11-Centros comunitarios, clubes, jardines, parques, restaurantes y cafés para actividades artísticas, culturales, recreativas, deportivas y espirituales, ni sectarias, ni agresivamente competitivas y para todas las edades. Promoción de festivales, celebraciones, actividades deportivas, carnavales, desfiles, paseos organizados, bailes y ceremonias que en un contexto de respeto mutuo por la diversidad de pensamiento, creencias, gustos, permita una mejor calidad de vida de los habitantes del asentamiento.

12- Centros de salud integral, que utilicen y estén abiertas a todo tipo de escuelas de medicina, alopáticas, bioenergéticas, homeopáticas y alternativas. Reconocimiento del saber tradicional indígena y de las nuevas terapias para diagnosticar, prevenir y curar enfermedades físicas, emocionales y mentales. Centros especializados y de rehabilitación para la mujer, l@s niñ@s y l@s ancian@s. Centros de educación y prevención de la salud y la drogadicción. Lugares y personal entrenado para cuidar a las gentes de la tercera edad, y para prepararlas a tener una muerte digna. Jardines Zen y camposantos para el descanso final de los pobladores de la comunidad.

13-Fomento del intercambio cultural dentro de la comunidad, con las comunidades vecinas y las de las distintas biorregiones y el resto del mundo a través de la radio y los sistemas de televisión comunitaria, periódicos y revistas locales, Internet y radio de onda corta, y mediante todo tipo de actividades culturales y deportivas. Apoyo mutuo en caso de desastres, participación en sus fiestas, etc. Igualmente con la creación de espacios comunitarios para albergar visitantes, posadas, hoteles, etc., y para impulsar, cuando las condiciones físicas y naturales del lugar son apropiadas, el Ecoturismo como fuente “limpia” y cada vez más importante de ingresos para la comunidad

A foto mostra um momento da presença da Caravana Arco Íris pela Paz em Manaus, na Amazônia, aparecendo à direita Alberto Ruz Buenfil, principal animador da Caravana, tendo ao lado Vandir Natal Casagrande, coordenador da Rede de Arte Planetária do Brasil, e Maria Yumiko Negishi, ativa participante do PAN de São Paulo

ESCALAS DE LOS ASENTAMIENTOS HUMANOS

Una posible forma de definir la escala de un asentamiento humano de acuerdo a la densidad de su población, buscando de mantener los criterios de sustentabilidad sería la siguiente:

Casa ecologica (urbana o rural). De 1 a 7 habitantes
Ecogranja familiar. Entre 7 y 15 habitantes
Ecogranja multifamiliar. Entre 15 y 50 habitantes
Ecoaldea intencional. Entre 50 y 500 habitantes
Ecobarrio o ecourbanizacion. Entre 500 y 1,500 habitantes
Ecopueblo tradicional. Entre 500 y 5,000 habitantes
Ecociudad o Ciudad Verde (pequeña). Entre 5,000 y 50,000 habitantes
Ecociudad o Ciudad Verde (mediana). Entre 50,000 y 500,000 habitantes
Ecociudad o Ciudad Verde (grande). Entre 500,000 y 2,000,000 de habitantes
Metrópolis. Entre 2,000,000 y 10,000,000 de habitantes
Megalópolis. Más de 10,000,000 de habitantes



Las premisas para la existencia de una Ecociudad o una Ciudad Verde, de acuerdo a Tony Dominsky, especialista californiano en la planeación de las mismas, son: justicia social y prosperidad para sus habitantes y un ambiente natural saludable. Pensar en una ciudad de mas de 2,000,000 habitantes que pueda ser un asentamiento sustentable parece muy difícil de concebir, lo cual no implica que una metrópolis no pueda tener docenas de ecobarrios y de proyectos sustentables, y que mediante un proceso de multiplicación de los mismos pueda transformarse en un espacio vivible y que proporcione a sus habitantes una buena calidad de vida combinada con un bajo impacto ambiental.

Lo mismo puede decirse de las megalópolis, aunque sea aun más difícil de concebir los mecanismos apropiados para revertir sus procesos autodestructivos de crecimiento descontrolado. No olvidemos que una de las leyes de la ecología para tener una sociedad armónica y saludable son que “Lo Pequeño es Bello”, como lo indica el titulo y contenido del libro del filosofo y economista inglés E.F. Schumacher, publicado a mediados de los años ochenta.

La justicia social es la puerta de entrada a la sustentabilidad, ya que permite relaciones de confianza mutua y de cooperación entre los vecinos. La clave de la prosperidad comunitaria reside en la capacidad de crear empresas no competitivas y complementarias entre sí, que permitan que los insumos de las primeras provengan de la producción de las segundas, y que los desechos de las terceras, sirvan como insumos para las cuartas. Impuestos más altos a empresas contaminantes y consumidoras de recursos no renovables, e impuestos bajos y apoyos a las que fabrican artículos usando energías renovables y productos de reciclaje no contaminantes.

La salud humana y la salud del medio ambiente están directamente relacionadas, y por lo tanto, una mala salud del ser humano y de su medio repercuten en la salud de la economía y de la vida social de los mismos. Reducción, reuso y reciclaje siguen siendo las bases de una sociedad saludable y la concientización de estos principios esta comenzando a ganar aceptación en diversas ciudades del mundo.

Si bien no podemos todavía hablar de la existencia de una Ciudad Verde modelo en el mundo hoy en día, existen ciudades donde existen más espacios verdes que en otras, más ecobarrios o ecourbanizaciones, corredores ecológicos, centros de reciclaje, empresas sustentables, organizaciones no gubernamentales ecologistas y mayor conciencia ciudadana que en otras. Como dicen los sabios chinos, un largo camino empieza con pequeños pasos, y lo principal para realizar un cambio, es antes que nada tener la confianza en que este es posible.

CARAVANA ARCOIRIS POR LA PAZ: LA ECOALDEA NOMADA

Actualmente, se encuentra en el Sudamérica la Caravana Arcoiris por la Paz, un proyecto nacido en la Ecoaldea de Huehuecóyotl, México, en los años 1995-96, auspiciado parcialmente por el Consejo Biorregional de las Américas, por la Red de Ecoaldeas de las Américas y por la Red Global de Ecoaldeas. Uno de sus principales objetivos es el de servir como un grupo de enlace entre las distintas realidades alternativas y complementarias de Centro y Sudamérica, detectando individuos, grupos y organizaciones que estén trabajando en esta misma óptica, y el de colaborar en la ampliación de la red global de ecoaldeas y en el fortalecimiento de las redes biorregionales e internacionales.

La Caravana Arcoiris por la Paz, es un original modelo de ecoaldea nómada, reconocido desde la reunión en Colombia de ENA en el año 2000, tanto por la Red Americana como por la Red Global de Ecoaldeas como un centro internacional de experimentación y de entrenamiento. Desde hace mas de ocho años, (2004) y con el apoyo de instituciones publicas y privadas, biorregionales, nacionales e internacionales, la Caravana realiza cursos, talleres, conferencias, encuentros y presentaciones artísticas a lo largo del continente. Actualmente, los tripulantes y sus autobuses se encuentran en Chile (enero del 2005), para contribuir en la sensibilización y la capacitación de personas y grupos en temas tales como el diseño de permacultura, diseño de ecobarrios y de ecoaldeas, la toma de decisión y resolución de conflictos por el método del consenso.

Parte fundamental de su labor, -como lo han venido realizando en 14 países de Centro y Sudamérica, -es la de fomentar la multiplicación de asentamientos con conciencia ecológica, que puedan transformarse en espacios más armónicos y que proporcionen a sus habitantes una buena calidad de vida combinada con un bajo impacto ambiental.

La Caravana Arcoiris por la Paz, en conjunto con especialistas locales e internacionales, organismos civiles, instituciones privadas y públicas, busca contribuir a dar esos primeros pasos, en la medida de sus posibilidades, ya que estamos convencidos de tener el privilegio y la enorme responsabilidad de ser co-actores de una época de transición histórica, que esta marcando el nacimiento de una Nueva Cultura de Paz a nivel Planetario. Los integrantes de la Caravana, un grupo variable de voluntarios de distintas edades, intereses y profesiones, estamos al servicio de aquellos proyectos que consideremos están encaminados a ese mismo propósito.

El autor de este texto, el Subcoyote Alberto Ruz, representante de la Novena Región del Consejo Coordinador de ENA, miembro del Consejo Coordinador del Congreso Biorregional de las Américas, co-fundador de la ecoaldea de Huehuecóyotl y asociado a la organización internacional Ashoka desde el año 2002, es también fundador y coordinador de la Caravana Arcoíris por la Paz.

Para contactarlo:
info@lacaravana.org
subcoyotealberto@yahoo.com
www.lacaravana.org

OBJETIVOS de la RED GLOBAL DE ECOALDEAS

Algunas de las metas de GEN y por lo tanto de ENA, son las siguientes:

1- Colaborar en el establecimiento de nuevas Ecoaldeas y el fortalecimiento, de las ya existentes, apoyando la integridad, sustentabilidad y evolución de las mismas.

2- Creación de Centros de Capacitación en el diseño de Ecoaldeas y en la elaboración de programas y cartillas de difusión de sus propuestas, para crear estructuras sociales con niveles altos de calidad de vida, poco consumo y bajo impacto ambiental.

3- Desarrollo de nuevas tecnologías apropiadas, recuperación de tecnologías tradicionales sustentables y de empresas y negocios verdes que se rijan por los valores que propone la ética de las Ecoaldeas.

4- Detectar asentamientos a escala humana con una conciencia ecológica, y a individuos u organizaciones que estén encaminadas a transformarse o reconocerse como tales, para fortalecer las redes biorregionales, nacionales y la Red internacional de Ecoaldeas

5- Recaudar fondos para nuevos proyectos, cursos, eventos, material didáctico, traducciones, oficinas, divulgación y extensión de la Red en el mundo.

6- Participar e implementar reglamentaciones en el ámbito político que defiendan los derechos de la Tierra, como lo es la AGENDA 21.

7- Apoyar a los participantes del movimiento de ecoaldeas en su crecimiento personal y su integridad profesional.

8- Fortalecer la experiencia, entendimiento y conocimiento de nuevas formas de vida que permitan la armonía de los seres humanos entre sí y con las demás formas de vida existentes en la Tierra.


DIRECTORIO INTERNACIONAL DE ECOALDEAS

La Red Global de Ecoaldeas cuenta con varios directorios que enlistan cerca de 15,000 experiencias en todo el mundo, programas de viajes y cursos en las ecoaldeas, centenares de páginas web, boletines, catálogos, bibliografía, revistas y muy recientemente realizó la publicación en Inglaterra del libro ECOVILLAGE LIVING, Restoring the Earth and Her People, compilado por Hildur Jackson y Karen Svensson, -(Viviendo en las Ecoaldeas, Restaurando la Tierra y a sus habitantes), el más amplio, comprensible, mejor ilustrado y más actualizado manual de experiencias vinculadas a este movimiento. Recomendado para toda persona interesada en conocer a fondo la visión eco-comunitaria y en realizar cambios en su vida diaria para poner en práctica algunos de sus principios.

Para contactar a las diferentes oficinas de GEN:

ORGANIZACION CONTACTO EMAIL PAGINA WEB LOCAL
RED GLOBAL DE ECOALDEAS
gen@gaia.org
www.gaia.org
www.ecovillage.org Dinamarca
GEN Oceania/Asia Max Lindegger lindegger@gen-oceania.org www.oceania.ecovillages.org Crystal Waters /Australia

GEN Sudeste Asiático Vinya Ariyaratne gensa@srilanka.net www.sarvodaya.org Sarvodaya, Sri Lanka
GEN Europa/Africa Lucilla Borio info@gen-europe.org www.gen-europe.org EcovillageTorre Superiori /Italia
GEN AméricasInternacional Albert Bates ecovillage@thefarm.org www.thefarm.org Ecovillage Training Center/ The Farm/ EU
RED DE ECOALDEAS DE LAS AMERICAS
ENA Oficina CentralEUA
Linda Joseph ena@ecovillage.org www.ecovillage.org
Earth Art Village/ Colorado. EU
ARGENTINA Silvia Balado gaia@gaia.org.ar
BOLIVIA Enrique Hidalgo ilpermacultura@hotmail.com
BRASIL Marceu Estivalet estivalet@cprovo.net
Andre Soares ecovilas@hotmail.com
Vanesa Mariño vane@ecolinkvillage.net
CANADA Lee Davis jdavies@interhop.net
CARIBE Liora Adler lioraadler@aol.com
COLOMBIA Claudio Madaune fundarien@edatel.net.co
Beatriz Arjona bearjona@epm.net.co
MEXICO Giovanni Ciarlo giovanni@ecovillage.org
huehue@laneta.apc.org
NOMADAS Subcoyote Alberto Ruz info@lacaravana.org
subcoyotealberto@yahoo.com
PERU Verónica Viñas grupo@pucp.ed.pe
ecovero@hotmail.com
URUGUAY Lucia Battegazzore 7generaciones@jacaranda.org
VENEZUELA Daniel Zahalka pachamama_art@cantv.net
Giomar Sarmiento giomar@cantv.net

21 diciembre 2009

¿CONSUME Y SERÁS FELIZ?



Escrito por Ernesto Carmona

La ausencia de noticias reales recrudece en los medios comerciales en vísperas de Navidad, mientras intensifican la propaganda sobre un supuesto “fin de la crisis” fundado en el afán de compras banales inculcado en los pueblos. Los “contenidos informativos” están saturados de ofertas navideñas disfrazadas de noticias chatarra, por ejemplo las últimas “novedades” tecnológicas que deberían regalarse a los seres queridos o dónde se pueden comprar gangas para los regalones.

La parafernalia comercial contrasta con la historia legendaria del nacimiento del Niño Jesús alumbrado por María en un modesto pesebre. El patrimonio familiar sólo era el burrito de José, pero hoy la meta universal es regalarse un sofisticado “burrito” japonés cero kilómetro, no importa que contamine el ambiente.

En todos los países resuena la misma consigna mediática: “salgan a comprar y sean felices (antes que se acabe la mercancía)”. Las chimeneas echan humo y gases fabricando juguetes, pinturas tóxicas y toda clase de objetos ornamentales sintéticos que pronto se convertirán en basura. Esto ocurre “aquí y en la quebrada del ají”. Es una pandemia mundial.

Pero en los noticiarios de TV no hay espacio para explicar cómo y por qué fracasó tristemente la cumbre de Copenhague sobre cambio climático, ni la manipulación de sus acuerdos hecha por los países industrializados, los mismos que destruyen el planeta liderados por EEUU. El fin del mundo ya no es una amenaza de Nostradamus o una profecía más. Es un hecho real, no del futuro sino del presente. Una prueba flagrante es esta Navidad fría en EEUU y Europa, con 20 grados bajo cero. Allí también hay pobres que son los primeros en morir congelados.

La TV logró que todos conozcan los nombres de los Simpson y sepan dónde y qué comprar para estas navidades. Y pocos saben de qué tratan los acuerdos de Kyoto de 1997 que el gran capitalismo sepultó en Copenhague 2009. La TV infla “la propuesta” del guerrero Obama, un saludo a la bandera para “congelar” en dos grados el aumento de la temperatura global (que probablemente tampoco se cumplirá), pero oculta que no se permitió hablar a los líderes de 170 países no industrializados, relegados al rol de meros “oyentes” pobres, con la excepción de Evo Morales y Hugo Chávez, que dijeron sus verdades.

Los grandes medios no informan sobre problemas reales, sino que saturan con propaganda y noticias basura o banales. Por tanto, la gente no debería comprar tantas tonterías, atender menos la pantalla chica e informarse mejor apoyando los nuevos medios independientes, no comerciales o públicos. (Argenpress)

Bolivia - La Traición en Copenhague costará caro


Autor: Jubenal Quispe

En medio de un lodo oscuro, que le cubría hasta las rodillas, una madre indígena llorosa muestra cinco cadáveres de sus cuyes (animales domésticos), sus únicos recursos de sobrevivencia, ahogados por la venganza climática. Unos pasos más allá, otra madre quechua, casi invisibilizada por el lodo, remueve con las manos el barro estancado, en el lugar que hasta hace unas horas era su dormitorio. Ella busca sus únicos 500 Bs. que perdió juntamente con todo lo que tenía. Los huertos y campos de cultivo eran piscinas espesas desde donde oteaban algunas sobrevivientes verduras.

Esta desgarradora venganza climática ocurría en una comunidad del valle bajo de Cochabamba (Bolivia), mientras los países de la ONU, en su 15° cumbre sobre el cambio climático, en Copenhague, traicionaban y frustraban las expectativas de la desesperada humanidad atrapada en el laberinto letal del industrialismo suicida.

Para quienes viajamos en el compartimento de carga de la nave Tierra, nos es humanamente inconcebible el déficit de sensibilidad, no sólo de los gobernantes, sino de las sociedades energívoras que viajan en la clase ejecutiva de la misma nave, la Tierra, que naufraga enloquecida directo hacia la hecatombe. Copenhague fue un intento de un concilio a bordo para salvar a la nave, pero la dictadura de algunos líderes de la clase ejecutiva hizo que fracasara dicho intento.

Más de tres años se trabajó para alcanzar algunos acuerdos vinculantes y medibles para apaciguar las consecuencias del daño ya causado a la Tierra, pero los resultados de la cumbre de Copenhague son peores que los de Kyoto. Después de Copenhague, quienes hilvanan los hilos de la muerte ya no tienen moral para hacer apologías retóricas sobre la democracia, mucho menos sobre la vida. De la manera más descarada, intentaron silenciar los gritos de auxilio de las y los representantes de las víctimas indefensas y de la Madre Tierra, ofreciéndoles: “10 mil millones de dólares anuales entre el año 2010 y 2013 para ‘adaptarse’ al descalabro climático. Luego, hasta el 2020, 100 mil millones”. ¡Bolivia gasta cerca de 500 millones de dólares anuales para no morir con las desgracias cotidianas del cambio climático! ¡Nadie se puede adaptar a la muerte anunciada! Mientras diariamente se despilfarra cerca de 3 mil millones de dólares en armas, más de 160 mil seres humanos perecen de hambre en el mundo. ¡Ni esto conmueve a los poderosos que mueven la historia por nefastas trayectorias!

Lo mínimo que esperaban, quienes se fiaban de la ONU, eran compromisos fijos y obligatorios en la reducción de las emisiones de contaminantes a la atmósfera, especialmente de los países que construyen su confort sobre las cenizas del planeta y de los empobrecidos.

El cambio climático no es el problema, el problema es el insostenible y ecocida modelo de vida (producción-acumulación-consumo-confort). La cuestión del cambio climático no es económica, sino moral. Una moral fundada ya no en la compasión con las víctimas, sino motivada y afianzada en el instinto de sobrevivencia de la vida. Un retorno a la Madre Tierra.

El fiasco de Copenhague no puede, ni debe acobardarnos en nuestra apuesta y opción por la vida y los derechos fundamentales de nuestra Madre Tierra. No nos pueden obligar al matricidio. Tú y yo somos heraldos de la Madre Tierra. Nos pueden derrotar, y nos derrotan, en las batallas, pero jamás perdemos la guerra. Nos han conminado al combate frontal entre la vida y la muerte, entre la razón y la fuerza del dinero. ¡Pero saldremos victoriosos, porque el asunto es Tierra o muerte!
Desde donde estés estás llamado a gastar lo poco o mucho que tienes de vida en defensa de lo que quieres y añoras, ya no para ti, sino para tus herederos. Si eres cibernauta, que no te quiten la palabra, emprende una movilización informática incidiendo de corazón a corazón con las y los ciudadanos planetarios. Si eres sobreviviente o testigo de la devastación climática, cuéntanos tu dolor, quizás así nos puedas humanizar y movilizar nuestra voluntad hacia un estilo de vida más sobria. Si te hicieron adicto al consumismo, comprende que tú puedes cambiar la historia de la Tierra con un consumo responsable y ético.

El último arma en esta batalla campal y definitiva entre la vida y la muerte lo poseemos nosotros/as, porque decidimos qué consumir y qué no. Tú y yo no hemos nacido para morir. Nacimos para vivir, y nos autofortalecemos con nuestras frustraciones. Tú y yo somos Tierra que ama, que siente, que lucha, que llora, que piensa. La Tierra nunca muere, mueren quienes renunciaron a ser Tierra.



RUMBO AL DESASTRE, texto de Leonardo Boff



Zona de tiniebla. No me vienen otras palabras al asistir al melancólico desenlace de la COP-15 sobre el cambio climático en Copenhague. La humanidad ha penetrado en una zona de tiniebla y de horror. Estamos yendo hacia el desastre. Años de preparación, diez días de discusión, la presencia de los principales líderes políticos del mundo... no fueron suficientes para despejar la tiniebla mediante un acuerdo consensuado de reducción de gases de efecto invernadero que impidiera llegar a los dos grados Celsius. Sobrepasado ese nivel y rozando los tres grados, el clima ya no será controlable, y quedaríamos entregados a la lógica del caos destructivo, amenazando la biodiversidad y diezmando millones y millones de personas.

El Presidente Lula, en su intervención en el día mismo de la clausura, el 18 de diciembre, fue el único que vino a decir la verdad: «Nos ha faltado inteligencia», porque los poderosos prefirieron negociar ventajas a salvar la vida de la Tierra y los seres humanos. Obama no aportó nada nuevo. Fue imperial, al imponer minuciosas condiciones a los pobres.

Dos lecciones se pueden sacar del fracaso de Copenhague: la primera es la conciencia colectiva de que el calentamiento es un hecho irreversible, del cual todos somos responsables, pero principalmente los países ricos. Y que ahora somos también responsables, cada uno en su medida, del control del calentamiento para que no sea catastrófico para la naturaleza y para la humanidad. La conciencia de la humanidad nunca más será la misma después de Copenhague. Si se dio esa conciencia colectiva, ¿por qué no se llegó a ningún consenso sobre las medidas de control de los cambios climáticos?

Aquí surge la segunda lección, que importa sacar de la COP-15 de Copenhague: el gran villano es el sistema del capital con su cultura consumista. Mientras mantengamos el sistema capitalista mundialmente articulado, será imposible un consenso que ponga en el centro la vida, la humanidad y la Tierra, y tomar medidas para salvarlas. Para el capitalismo la centralidad la tiene el lucro, la acumulación privada y el aumento de competitividad. Hace muco tiempo que distorsionó la naturaleza de la economía como la técnica y el arte que era de producción de los bienes necesarios para la vida. La transformó en una brutal técnica de creación de riqueza por sí misma, sin ninguna otra consideración. Esa riqueza ni siquiera es para ser disfrutada, sino para producir más riqueza, en una lógica obsesiva y sin freno.

Por eso es por lo que la ecología y el capitalismo se niegan mutuamente. o hay acuerdo posible. El discurso ecológico busca el equilibro de todos los factores, la sinergia con la naturaleza y el espíritu de cooperación. El capitalismo rompe con el equilibrio al sobreponerse a la naturaleza, establece una competición feroz entre todos y pretende sacar de la Tierra todo lo posible, hasta que ésta no pueda ya sostenerse. Si asume el discurso ecológico... es para hacer lucro con él.

Además, el capitalismo es incompatible con la vida. La vida pide cuidado y cooperación. El capitalismo sacrifica vidas, crea trabajadores que son verdaderos esclavos “pro témpore”, y adopta el trabajo infantil en varios países.

Los negociadores y los líderes políticos en Copenhague fueron rehenes de este sistema, que trafica, quiere obtener lucros, no duda en poner en riesgo el futuro de la vida. Su tendencia es auto-suicida. ¿Qué acuerdo podrá haber entre los lobos y los corderos, o sea, entre la naturaleza que clama pidiendo respeto y los que la devastan sin piedad?

Por eso, quien entiende la lógica del capital, no se sorprende con el fracaso de la COP-15 en Copenhague. EL único que levantó la voz, solitaria, como un «loco en una sociedad de «sabios», fue el Presidente Evo Morales, de Bolivia. «O superamos el capitalismo, o destruirá la Madre Tierra».

Nos guste o no nos guste, ésta es la pura verdad. Copenhague quitó la máscara del capitalismo, incapaz de conseguir consensos porque poco le importa la vida y la Tierra, sino las ventajas y los lucros materiales.

Dic. 19, 2009

“Capitalismo tardío y sujetos transformadores: análisis y perspectivas”



Querid@ amig@

En primer lugar quiero desearte, en mi nombre y el de todo el equipo de nuestra revista, unas felices fiestas y un tránsito durante el año 2010 hacia un buen vivir, menos derrochador de energía, más solidario e incluyente y más respetuoso de la naturaleza, de las otras formas vivas y de todos los otros humanos.

En segundo término aprovecho de informarte que está disponible en la web
www.revistapolis.cl el número 24 de la revista POLIS cuyo tema monográfico ha sido dedicado al tema de “Capitalismo tardío y sujetos transformadores: análisis y perspectivas”.

“El capitalismo histórico ha experimentado, en la escala mundial que hoy le corresponde, profundos cambios que han modificado sustancialmente su componente de acumulación, pero también, de forma significativa, el de regulación, perturbando críticamente su forma de gestionar las inequidades, desigualdades y doxas que él mismo produce. Actualmente, la expansión de un capitalismo autoritario premunido del paradigma mercantil, promueve una cultura individual que ha calado duramente en los sujetos y en los movimientos transformadores de la sociedad, dejándolos sometidos a un nuevo orden/desorden. Las solidaridades colectivas del campo laboral se han fragmentado obligando a los trabajadores a una competitividad que mella sobre la fuerza de sus organizaciones y que afecta las confianzas necesarias para resistir al embate de los poderosos. Las relaciones sociales de producción contienen relaciones sociales del trabajo que transforman a los trabajadores en cesantes, en precarios, o en trabajadores clandestinos e ilegales cada vez más disponibles como fuerza de trabajo migrante global. A estas situaciones se agrega la permanente desigualdad entre hombres y mujeres, que deja a éstas en un lugar subordinado a causa de la constante reproducción del trabajo doméstico. El sistema familiar de los hogares más pobres deviene un complejo y desconocido sistema de subsistencia laboral, y los niños, hijos e hijas de los trabajadores precarios, dejan de ser sujetos de cuidado, pues su niñez desaparece entre distintas labores que prematuramente les exige proveer económicamente al sustento del hogar, o realizar un trabajo doméstico repleto de funciones que antes desempeñaban los adultos.

Estas nuevas situaciones de miseria desplazan a la pobreza hasta reducirla a una pura categoría productora de políticas públicas que flotan sin destino, pero van mostrando al mismo tiempo que la lucha por la subsistencia es el centro de las preocupaciones. Ante este panorama, los actores luchan en diversos sectores por sobrevivir y desde distintos grupos que protestan por situaciones específicas o que promueven nuevos modos de enfrentar la precariedad que los caracteriza. Pero aún en estas condiciones, las razones de sus luchas siguen siendo las mismas que levantaran los actores de los movimientos sociales que en el llamado “corto siglo XX” tejían proyectos de emancipación y de justicia.

… Uno de los desafíos intelectuales y sobre todo políticos del momento actual es explicar las razones por las cuales si el movimiento obrero tuvo un gran respaldo popular o comunitario más allá de los centros laborales, en los momentos de resistencia generalizada, cuando el Trabajo se rehacía de la dureza de la agresión de clase en las fases descendentes de la acumulación de capital, hoy esto no se da. En qué medida y por qué se produce la drástica decadencia política de la fuerza de trabajo y también la dilución general de las fuerzas del Trabajo, no son procesos solamente a explicar, sino también a intentar revertir desde el compromiso militante de la ciencia. Pero reflexionar desde el compromiso de clase por parte de los científicos sociales requiere de una rigurosa tarea de recuperación y sistematización de la memoria histórica de las luchas y los logros del Trabajo, sin la cual las luchas del presente se deshilachan, huérfanas de una óptica y una estrategia más holísticas, en una aparente multitud de resistencias tan esporádicas como inconexas.

Numerosas circunstancias, sin embargo, han llevado a desplazar el interés académico hacia otros conflictos o procesos pretendidamente “postmodernos”, a menudo asociados a los que fueron llamados “nuevos movimientos sociales”, copiando en demasía criterios y elementos de análisis de la ciencia dominante. En consecuencia, ha sido un lugar común en buena parte de la elaboración académica de al menos las últimas dos décadas asegurar que las luchas del Trabajo han quedado en un segundo plano frente a otros sujetos, como las clases medias radicalizadas, las adscripciones étnicas, los pueblos, las mujeres, los jóvenes, los excluidos, etc. De forma que si antes el movimiento obrero fue el sujeto antagónico por excelencia y nadie cuestionaba que protagonizaba la conducción de lo popular, hoy se hace ver justamente lo contrario, que lo “obrero” como expresión de lo proletario salarizado se subsume en la heteroclitud multiforme de “lo popular”, diluyéndose con ello también la posibilidad de encontrar un “sujeto-vanguardia”.

Pero si miramos las cosas desde otra perspectiva y entendemos que unos y otros de estos pretendidos “nuevos” sujetos no son sino expresiones del Trabajo, en cuanto que Trabajo generizado, etnificado o racificado, cualificado, generacional, etc., que cobran autonomía e importancia propia como sujetos antagónicos al Capital, las preguntas a plantearse y a resolver muy probablemente han de ser otras.

Frente a un panorama como éste: ¿Qué pueden hacer los sujetos? ¿De qué modo resisten a la existencia cotidiana? ¿Cuáles son y cómo son sus luchas? ¿Podríamos llamarlos movimientos sociales? ¿Qué dicen quienes debaten a este propósito? ¿Se inaugurará una nueva ola de conflictos con potencialidad transformadora en la fase decadente del capitalismo tardío? ¿Coincidirán las nuevas formas de insubordinación desencadenadas por el despojo con las que suscita la sobreexplotación? ¿Confluirán por fin las diferentes identidades precapitalistas y las que han irrumpido de las fracturas al interior del propio Trabajo, como las de género, en un reforzamiento mutuo con las identidades de clase? Estas son algunas de las preguntas o claves, ineludibles para la construcción de posibles futuros alternativos, que Polis quiere afrontar en el presente número. Son los ejes sobre los que giran las aportaciones que en él se incluyen.” (del Prólogo de POLIS 24)

Te invitamos a leer en este número las respuestas provisorias que hemos encontrado a algunas de las inquietudes planteadas. Como siempre te recordamos que para acceder a cada uno de los números de la revista, basta ir a nuestra página web
http://www.revistapolis.cl y simplemente cliqueando en las respectivas portadas se accede a ellos, y accediendo al Indice desde allí se llega a cada uno de los artículos que te interese consultar. Aprovechamos de informarte que nuestra revista se encuentra indizada en SciELO Chile, Redalyc, Dialnet, Latindex, Cibera, Doaj, CLASE, HAPI y GeoDados.

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Cordialmente a nombre del equipo editorial.

Antonio Elizalde
Director Revista Polis